Thoreau desde la naturaleza.

(Renoir, Paisaje cerca de Menton)

“Por menguada que sea tu vida, enfréntala y vívela; no la esquives,
ni le apliques rudos apelativos. Ella no es tan mala como tú. Parecerá
más pobre cuanto más rico seas tú. Aun en el paraíso hallará faltas el
crítico. Ama tu vida por pobre que sea. Puedes tener horas agradables,
emocionantes y gloriosas hasta en un asilo. El sol poniente se refleja
en las ventanas de un hospicio con igual brillo que en la mansión del
hombre opulento; en la primavera, la nieve se funde ante su puerta tan
pronto como en otras partes. Un alma reposada puede vivir ahí tan
contenta y tener pensamientos tan alegres como en un palacio. Con
frecuencia me parece que los pobres de la villa viven una vida más independiente que cualquier otra persona. Quizá son sencillamente lo
bastante grandes para recibir sin desconfianza. Cultiva la pobreza
como una hierba de jardín, como la savia.”

(Magritte, Le Château des Pyrénées)

“Con mi experimento aprendí al menos que si uno avanza
confiado en la dirección de sus ensueños y acomete la vida que se ha
imaginado para sí, hallará un éxito inesperado en sus horas comunes.
Dejará atrás algunas cosas, cruzará una invisible frontera; unas leyes
nuevas, universales y más liberales, principiarán a regir por sí mismas
dentro y alrededor de él; o las viejas leyes se expandirán y serán
interpretadas en beneficio suyo en un sentido más generoso, y vivirá
con el permiso de seres pertenecientes a un orden más elevado. En la
proporción en que haga más sencilla su vida, le parecerán menos
complicadas las leyes del universo y la soledad no será soledad, ni la
pobreza será pobreza, ni la debilidad será debilidad. Si uno ha
construido castillos en el aire, su tarea no se perderá; porque ahí están
bien edificados. Que tan sólo ponga ahora los cimientos bajo esos
castillos.”

Thoreau, fragmentos de su Walden.

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